viernes, 5 de marzo de 2010

Caminando.


He dejado un rastro de hojas tras de mi... tras de ti. He pisado millones de pequeñas piedrecitas que hacían nuestro camino más difícil y que sin duda alguna he superado. He dejado las huellas de mis manos apartando las ramas que salían a nuestro paso.

Mi vida se ha quedado en Madrid, mi alma perdida entre grandes edificios envueltos en contaminación y ruido. Mi mente se ha esfumado entre las miradas de la gente que camina por preciados mirando a ningún lado. Mis ojos se han fundido en las luces de un árbol de navidad, en las pompas de jabón de un mago, en los billetes de lotería que nunca compramos. Mi nariz se ha destruido después de atrapar el olor de los gofres con chocolate caliente de aquella estación.

Grite y canté por casi todos los metros, me asusté en el cercanías, me hice fuerte en Atocha y me rendí una noche de invierno en la cama más estrecha del mundo entero. Crecí paseando por Gran Vía e intentando llegar a tiempo al bus. Dormí una vez en el retiro y expresé mis ideas caminando por la puerta de Alcalá.

Caminando... caminando hemos subido y hemos bajado. Hemos iluminado nuestras caras con las luces de la ciudad. Hemos fundido nuestras manos entre personas, taxis y bancos. Caminando hemos soñado nuestra realidad, hemos realizado nuestros sueños y hemos olvidado nuestra infelicidad.

Caminando se humedecen mis ojos y mis labios se deshacen entre mis dientes. Caminando... caminando ya no sé si volveré a llegar...

martes, 9 de febrero de 2010

Desde el acueducto.


Viajar, el valor para marcharse el miedo a llegar, y una mano que agarrar, otros ojos que te ayuden a ver, otro alma que te acompañe, siempre es algo imprescindible.
De pronto un nuevo mundo se abre ante ti, callejuelas, historia, gentes, cultura... tu corazón empieza a acelerarse, tu dedo no para de apretar el botón de la cámara, tu emoción se agranda a cada paso y a veces es tal la ilusión que te embarga que no te das cuenta que el mayor monumento lo tienes al lado, ayudandote en el camino, acompañandote comiendo cochinillo, guiandote por atajos para llegar al sitio esperado, subiendo unas escaleras infinitas... disfrutando contigo, simplemente eso ya llena mi corazón. Sentir un aliento a tu lado, haciendote olvidar todos los problemas del mundo y esos ojos que tienen luz propia para iluminar tu universo, para iluminar la ciudad y que puedas fotografiar mejor, para iluminar tu corazón.
No hay palabras inventadas para describir ese sentimiento, no las hay, por mucho que yo a veces me esfuerce. No hay gestos, no hay nada que llegue a describirlo. No hay nada como esa compañía...

sábado, 23 de enero de 2010

El mar.

El mar ha llegado a la puerta de mi casa, viene arrastrando toda la suciedad que encontró a su paso, pero aún así su ernome belleza me ciega, igual que el relfejo del sol en su superficie. Las nubes vienen cubriendole el camino por si tienen que echarle una mano.
El mar ha llegado a mi habitación, lo ha inundado todo, lo ha empapado todo, hasta mi corazón, pero no puedo dejar de admirarlo, no puedo dejar de pensar en revolverme entre sus olas o descubrir todo lo que algerga a sus pies.
El mar, sin playa, viaja a través de mi vida, unas veces sube, otras veces baja, unas veces moja y otras veces se retuerce en remolinos imantados que me absorben hacia su interior, tratando de tragarme y absorber todo lo bueno de mi, queriendo sacar mi jugo para así subsistir él.
El mar manchego permanece inerte en los lluviosos días que me acechan, lucha para abrirse paso entre bombos y boinas, dejando todo un arrecife de coral lleno de ranas verdes con ojos grandes que vigilan la corriente del Azuer a su paso por Manzanares.

lunes, 18 de enero de 2010

Paseo marítimo...Manzanares.


Llueve y no para de llover en la ciudad, llueve y el mundo se ha vuelto loco entre tanta humedad. Llueve y el rio ha tomado vida, llueve y la población dormida ha salido a pasear.
Llueve y los campos se han hecho mar, las personas gaviotas al pasar, los paseos son ahora puerto, y el agua no para de brillar.
Brilla la luz de las farolas deslizandose por la superficie, sintiendose enormemente bellas, largas, estilizadas, pues la tierra jamás le dejo verse en ella. Brilla la gente acercandose a observar, brillan los flashes de las cámaras en cada esquina, brillan las sonrisas de los niños al imaginar que este verano no tendrán que viajar para ver el mar.

jueves, 24 de diciembre de 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Pescadores de Croacia

El sueño y mi dolor de garganta no me dejan pensar con claridad, no soy capaz de sacar una historia ahora mismo para esta fotografía que ha sido seleccionada junto con la de Sol (ver entradas anteriores) en los premios Manzanares de fotografía de este año. Voy ganando terreno, el año pasado sólo me seleccionaron una, este año dos, el año que viene quien sabe, quizás... premio?
Las dos fotografías han estado espuestas durante dos semanas en el Gran Teatro de Manzanares, para quien fuera aquí la podéis ver otra vez, y para quien no, pues aquí la tenéis.

Por cierto, acepto que me enviéis alguna historia sobre la foto, os dejo que esta vez seáis vosotr@s quien escribais su historia (los poc@s que me visitéis claro, jeje) Y luego las publicaré aquí si os parece bien. Gracias de antemano!

FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2o1o


lunes, 14 de diciembre de 2009

La gota

Se ha congelado el alma del agua, se ha convertido en hielo, quedando prisionera entre estalactitas colgadas del techo.

Se ha solidificado un trozo de vida, una corriente marina, un rio, un pantano y un charco de mi camino. Han sido encerrados por la nieve con su alegoría del frio.

Y se siente traicionada el agua, se siente desolada y alejada de su mundo, perdida en la cristalidad de sus columnas, atrapada en un lugar incomprensible, y se entristece. Se entristece y llora desconsolada, intentando buscar una salida, tratando de hallar la mejor solución a su problema, y casi sin darse cuenta descubre, que al llorar, vuelve a ser agua, vuelve a ser libre.